El conocimiento
es inútil. Sea usted manso (*) que, no en vano, serlo tiene bienaventuranza
divina. Limítese a creer. Sólo es cuestión de fe. De dogma, de titular de
informativo comprado, de aseveración sin preguntas en pantalla de plasma, de
cifra brotada sin contraste ni origen, de negación hasta la saciedad de la
evidencia.
No intente razonar. Ni manifestarse para protestar. No cuestione. Lo único que interesa aprender es matemática y tecnología, pero la justa de su nivel básico. Esa otra matemática que manejan los gurús macroeconómicos escapa a sus entendederas. Así que no intente filosofar, que para cuestiones elevadas del pensamiento ya tenemos muy bien gestionada y sistematizada la religión, que viene con las instrucciones de uso masticadas sin opción a que usted interprete. Hablando de interpretar: nada de música, ni de composición, ni de lenguas clásicas ni de historia que no sea la que escribe el gobierno, ni de saber de dónde vienen los niños, cómo se planifica una familia o cómo son por dentro los animalitos que, aunque son seres vivos de dios, no tienen nada que ver con nosotros, que para eso somos los elegidos.
No intente razonar. Ni manifestarse para protestar. No cuestione. Lo único que interesa aprender es matemática y tecnología, pero la justa de su nivel básico. Esa otra matemática que manejan los gurús macroeconómicos escapa a sus entendederas. Así que no intente filosofar, que para cuestiones elevadas del pensamiento ya tenemos muy bien gestionada y sistematizada la religión, que viene con las instrucciones de uso masticadas sin opción a que usted interprete. Hablando de interpretar: nada de música, ni de composición, ni de lenguas clásicas ni de historia que no sea la que escribe el gobierno, ni de saber de dónde vienen los niños, cómo se planifica una familia o cómo son por dentro los animalitos que, aunque son seres vivos de dios, no tienen nada que ver con nosotros, que para eso somos los elegidos.
No hace falta
leer, ni discutir, ni otra cosa que no sea votar –a ellos, naturalmente- cada
cuatro años y creer las noticias que nos cuentan esos medios a los que ellos
subvencionan con el dinero de nuestros
impuestos, precisamente para que nos mantengan bien informados. Cuando la terca
realidad se empeña en hacernos ver que vivimos peor y que no es por culpa
nuestra, en realidad -¡convénzase!- es culpa nuestra.
Preguntar es subversivo. Protestar también. Aprender es casi un crimen si desarrolla ideas que no contribuyan a la grandeza, al progreso y a la riqueza por la que nos hacen tragar, aunque sean cucharadas amargas. Ellos saben. Y saben más. Lo que hemos de escuchar, lo que hemos de pagar, lo que hemos de saber, lo que hemos de elegir.
Hoy mandan que usted sea feliz y que sea consciente de que se recupera económicamente, aunque en todo su entorno la gente viva peor. Hoy le dicen que recordarle a quien eligió que no está haciendo lo que prometió es casi un delito de traición. Hoy le dicen que aunque ellos vivan mucho mejor, el esfuerzo ha sido de ellos. Y que no ha habido rescate. Y que sus hijos tienen el camino más abierto al futuro. Y que aunque les hayan pillado con la mano en la saca, ha prescrito o las pruebas no se han presentado en forma, y que incluso si se demostrara al final que la tenían dentro –como ha ocurrido desde el principio de los tiempos-, era indudablemente por un bien superior, que seguramente usted nunca alcanzará a entender.
Preguntar es subversivo. Protestar también. Aprender es casi un crimen si desarrolla ideas que no contribuyan a la grandeza, al progreso y a la riqueza por la que nos hacen tragar, aunque sean cucharadas amargas. Ellos saben. Y saben más. Lo que hemos de escuchar, lo que hemos de pagar, lo que hemos de saber, lo que hemos de elegir.
Hoy mandan que usted sea feliz y que sea consciente de que se recupera económicamente, aunque en todo su entorno la gente viva peor. Hoy le dicen que recordarle a quien eligió que no está haciendo lo que prometió es casi un delito de traición. Hoy le dicen que aunque ellos vivan mucho mejor, el esfuerzo ha sido de ellos. Y que no ha habido rescate. Y que sus hijos tienen el camino más abierto al futuro. Y que aunque les hayan pillado con la mano en la saca, ha prescrito o las pruebas no se han presentado en forma, y que incluso si se demostrara al final que la tenían dentro –como ha ocurrido desde el principio de los tiempos-, era indudablemente por un bien superior, que seguramente usted nunca alcanzará a entender.
A menos que un
día pase usted a ser parte de ellos.
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(*) manso,
sa.
(Del lat. vulg. mansus, por lat. mansuētus).

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